Apartados
Resumen
Abstract
Introducción
Resultados
Discusión
Conclusión
Referencias
Desesperanza en Anestesiólogos Mexicanos afiliados a la Federación Mexicana de Colegios de Anestesiología: Estudio observacional transversal mediante la Escala de Beck.
Autores:
López-Castruita, Victor Manuel 1 Covarrubias-Torres, Nora Avelina2 Casillas-Sánchez, Bernardette3
- Departamento de Anestesiología, Neuroanestesiólogo, Centro de Alta Especialidad “Dr. Rafael Lucio”, Xalapa, Veracruz
- Práctica privada, Instituto de Vision Lomas Durango, Durango México
- Jubilada del Instituto Mexicano del Seguro Social, Guadalajara, Jalisco México
ORCID: 1. 0000-0002-9742-746X, 2. 0009-0009-3948-2725, 3. ORCID 0000-0002-7699-844X
Autor correspondencia :
Dra. Bernardette Casillas-Sánchez, Anestesióloga
drabernardette@icloud.com
Anestesia en México 2026; 38(2): https://doi.org/10.64226/aem-38-2-2026-021
Fecha de recepción 21 de enero 2026, fecha de revisión 26 marzo 2026, fecha de publicación mayo 2026
Palabras clave: Depresión, agotamiento psicológico, prevención del suicidio.
Abstract
Key words: Depression, burnout syndrome, suicide prevention.
Introducción
El concepto «sentido de la vida» fue desarrollado por el psiquiatra y neurólogo Viktor Frankl como núcleo de la teoría motivacional de la logoterapia. Para Frankl, el reconocer que la vida tiene sentido representa la fuerza vital del ser humano, el motor que nos impulsa a seguir vivos, independientemente de las circunstancias. El logro de sentido se asocia positivamente con la percepción y vivencia de libertad, responsabilidad y autodeterminación; el cumplimiento de metas vitales; una visión positiva de la vida, del futuro y de uno mismo; y la autorrealización. Cuando no se alcanza este logro existencial, surge una frustración que se vincula con la desesperanza, caracterizada por dudas sobre el sentido de la vida, un vacío existencial que se manifiesta en estados de tedio, percepción de falta de control sobre la propia vida y ausencia de metas vitales. La desesperanza de origen existencial puede aumentar el riesgo suicida, especialmente en sujetos con condiciones personales de salud física, social y económica favorables, en contraste con aquellos que, pese a condiciones adversas, experimentan el logro de sentido1.
La desesperanza, definida como un sistema de expectativas negativas sobre una persona y su vida futura, ha sido identificada como uno de los componentes del síndrome de depresión (el elemento cognitivo de las expectativas negativas) y como un indicador de intento suicida más fuerte que la depresión o ansiedad por sí mismas, el consumo de alcohol, historia de internamientos psiquiátricos y otras características demográficas2. En este sentido, la desesperanza operaría a modo de hilo conductor o variable moduladora entre la depresión y la conducta suicida, al formar parte de las distorsiones cognitivas características de personas con depresión y con ideaciones suicidas.
Los niveles de desesperanza pueden aumentar con la edad, salarios bajos, bajo nivel educativo y una percepción de mala salud 3. En el personal de la salud, la esperanza es una de las estrategias principales de afrontamiento que influye en la capacidad de interactuar con el estrés en situaciones que amenazan la vida 4. De hecho, la desesperanza conduce a la falta de determinación y a pensamientos catastróficos y destructivos 5.
La ideación suicida es el primer escalón en el continuum del suicidio, y consiste en cualquier pensamiento auto informado de involucrarse en una conducta relacionada con la muerte propia o autoinfligida. Se ha asociado al aumento del riesgo de futuros intentos de suicidio, especialmente en la adolescencia.
El suicidio logrado en los médicos solía ser considerado un problema individual y aislado, que solía tratar de prevenirse limitando el ingreso de personas con antecedentes de enfermedades psiquiátricas al entrenamiento profesional. Sin embargo, en los últimos años se ha observado un incremento en la detección y complejidad de los problemas de salud mental. El ejercicio profesional y la vida cotidiana tienen nuevos retos, agravados por la escasez de herramientas de diagnóstico e intervenciones en grupos vulnerables. A ello se suma un probable subregistro diagnóstico ocasionado por falta de búsqueda de ayuda, pobre introspección, estigmatización social o automedicación de los médicos 6.
Los profesionales de la salud en áreas críticas en los hospitales están en mayor riesgo de sufrir distrés psicológico en diferentes grados. Un estudio en 109 profesionales de oncología y cuidados paliativos reportó sufrimiento intolerable por lo menos 9 veces al mes en el 30% de la población, el 45% tenía niveles moderados de síndrome de burnout, 39% sufría de ansiedad y el 11% de depresión 7. Entre los anestesiólogos, diversos estudios han determinado una prevalencia elevada de Burnout por múltiples razones 8.
La escala de desesperanza de Beck (BHS, por sus siglas en inglés) es una prueba diseñada por Aaron Beck y sus colaboradores 9 para evaluar el pesimismo en los pacientes con intento suicida y pacientes psiquiátricos deprimidos. Consta de 20 enunciados a los que puede responderse verdadero o falso, divididos en tres secciones: sentimientos sobre el futuro, pérdida de motivación y expectativas.
Los enunciados que indican desesperanza se califican con un punto y los que no la indican se califican con cero puntos, se considera un punto de corte como mayor de 8 para indicar un alto grado de desesperanza, también hay referencias que asignan una puntuación 0-3 como mínimo o normal, de 4-8 leve, 9-14 moderada y 15-20 grave. También el grado de puntuación ha sido utilizado para discriminar pacientes con depresión severa de los que tienen ansiedad generalizada.
En cohortes de población general la puntuación promedio es de 4.22 ±3.73 para hombres y 4.31 ±3.7 para mujeres y ha sido validada con éxito en poblaciones latinoamericanas y de habla hispana como España, Chile, Argentina y Colombia con puntuaciones promedio de 7,8 para hombres y 7,9 para mujeres con intento suicida. Tiene un valor predictivo negativo alto (98.4% IC 95% 94.2-99.8) cuando la puntuación es menor a 12, aunque tiene un bajo valor predictivo positivo y no se recomienda usarla para estimar el riesgo suicida, no se descarta su utilidad en países con dificultad para acceder a atención profesional 10–13.
En la población mexicana se observó una puntuación de 4.79 ±4.29 en población general y 8.51 ±2.38 en una muestra clínica de jóvenes con intento de suicidio de alta letalidad, mientras tras cohortes de población general reportaron 7.4% de desesperanza moderada y 1.4 grave 14.
Entre trabajadores de salud, la BHS ha sido ocupada en el contexto de la pandemia de COVID-19 y los reportes varían entre 30-35% de desesperanza moderada o severa 15,16. En una investigación realizada durante la crisis en Italia, se encontró un 47.5% de trabajadores de salud que responden por encima de la media en la BHS, comparado con el 39.81% de trabajadores de otras disciplinas.
En México no existen estudios que evalúen específicamente la desesperanza en anestesiólogos, a pesar de tratarse de un grupo con elevada exposición a estrés ocupacional y riesgo psicosocial. La ausencia de datos limita el diseño de estrategias preventivas dirigidas. Por ello, el objetivo del presente estudio fue estimar la prevalencia de desesperanza en anestesiólogos afiliados a la FMCA y describir su distribución según características demográficas. Dado su carácter descriptivo y exploratorio, el estudio no planteó hipótesis analíticas específicas.
Materiales y método
Se realizó un estudio transversal descriptivo, mediante encuesta en línea utilizando la plataforma Google Forms y fue difundida a través de los canales de comunicación de la Federación Mexicana de Colegios de Anestesiología (FMCA).
La recolección de datos se llevó a cabo en los meses de septiembre y octubre del año 2024 y para tratar de evitar que se duplicarán respuestas era necesario ingresar con una cuenta de usuario de Google. Una breve presentación informaba el objetivo del cuestionario y garantiza al usuario que la información sería manejada de manera anónima y confidencial. Al finalizar se les preguntaba si deseaban ser contactados y la Comisión de Salud Mental de la FMCA dio seguimiento a los usuarios que dieron datos de contacto y que puntuaron un nivel de desesperanza mayor a 8. Las variables medidas incluían edad, sexo, ocupación (anestesiólogos, otro gremio médico u otra profesión), posteriormente se aplicaba la BHS, instrumento validado en población hispanohablante. Consta de 20 reactivos dicotómicos, que puntúan 1 si se responde verdadero los ítems 2, 4, 7, 9, 11, 12, 16, 17, 18, 20 y puntúa 1 si se responde falso los ítems 1, 3, 5, 6, 8, 10, 13, 14, 15 y 19 (Apéndice 1). Se consideró desesperanza alta >8 puntos y se estadificar los grados de desesperanza 0-3 como normal, 4-8 leve, 9-14 moderada y 15-20 grave.
Como criterio de inclusión sólo se incluyeron las respuestas de anestesiólogos y participantes voluntarios que tras la explicación del proyecto aceptaran continuar con la encuesta y se excluyeron encuestas incompletas.
No se realizó cálculo del tamaño de muestra a priori, ya que se trató de una encuesta de participación voluntaria con el objetivo de maximizar la respuesta. Se recibieron 612 respuestas válidas de un total de 6,580 socios federados, lo que representa una tasa de respuesta del 9,3 %. Se estimó a posteriori que, para detectar una prevalencia esperada del 10 % con un margen de error del 5 % y 95 % de confianza, ajustado por población finita de 6,580 miembros, se requería un mínimo de 135 participantes. La muestra obtenida de 612 anestesiólogos superó ampliamente este requerimiento, alcanzando un margen de error real de ±2,2 % para la prevalencia observada. El análisis estadístico fue realizado con SPSS versión 23, se evaluó la normalidad mediante prueba de Shapiro Wilk, se reportan medias con desviación estándar para datos con distribución paramétrica y medianas con rango máximo y mínimo en los datos con distribución no paramétrica. El alfa de Cronbach para fiabilidad interna resultó en 0.83, para la BHS normalmente se reporta entre 0.8-0.9 y para poblaciones latinoamericanas suele estar entre 0.82-0.88 por lo que se considera buena consistencia interna, además el análisis no mostró mejora significativa del coeficiente al eliminar ningún ítem.
El estudio fue clasificado como investigación sin riesgo según la NOM-012-SSA3-2012, al tratarse de una encuesta anónima sin intervención. No se recolectaron datos identificables, se respetaron todos los principios éticos de la declaración de Helsinki y se garantiza confidencialidad y voluntariedad.
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