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Trabajos de Educación

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Resumen

Abstract

Introducción

Conclusión

Referencias

Formación en Medicina del Dolor en América Latina.

Pain Medicine Training in Latin America.

Rodrigo Díez-Tafur1,2,*, Matthew Slitzky3,*, Carlos Guerrero-Nope4, Ricardo Plancarte-Sanchez5, Jesús Medina-Rascon6, Carlos Eduardo Restrepo-Garces7, Juan Felipe Vargas-Silva8, Carlos Marcelo de Barros9, Fabricio Dias Assis9, Camila Lobo9, Andrés Rocha-Romero10, Juan Pablo Paladino11, Wendy Rojas-Gareca12, César R Carcamo-Quezada13, Juan Carlos Sosa Nicora14, Angie Navarrete15, Soraya Mariuxi Cruz Loor16, Claudia B Cruz-Ayala17, Lisbeth Godinez Ortiz18, Sudhir Diwan19, Michael E Schatman20,21, Christopher L Robinson22, Victor M Silva-Ortiz23,24

1 Unidad de Manejo del Dolor, Clínica Angloamericana, Lima, Perú; 2 Centro MDRS: Sports, Spine & Pain Centers, Lima, Perú; 3 Burke Rehabilitation, Montefiore Health System, White Plains, NY, EE. UU.; 4 Unidad de Manejo del Dolor, Hospital Fundación Santa Fe, Bogotá, Colombia; 5 Departamento de Dolor y Cuidados Paliativos, Instituto Nacional de Cancerología (INCAN), Ciudad de México, México; 6 Medina Medical Specialties, Baja California, México; 7 Unidad de Dolor Crónico, UROGINE, Medellín, Colombia; 8 Unidad de Manejo Intervencionista del Dolor, Hospital Pablo Tolón Uribe, Medellín, Colombia; 9 Centro Singulair de Manejo del Dolor, Campinas, São Paulo, Brasil; 10 Departamento de Anestesia y Medicina del Dolor, Centro Nacional de Rehabilitación, San José, Costa Rica; 11 Centro Médico Villegas, Buenos Aires, Argentina; 12 Aliviar: Centro Especializado en Dolor, Santa Cruz, Bolivia; 13 Unidad de Dolor y Cuidados Paliativos, Hospital Del Salvador, Providencia, Chile; 14 Clínica San Giovanni, Asunción, Paraguay; 15 Unidad de Dolor, Hospital Escuela Carlos Roberto Huembes, Managua, Nicaragua; 16 Centro Especializado para Tratamiento del Dolor (CETDOL), Guayaquil, Ecuador; 17 Centro Integral Para Manejo Del Dolor, Instituto Salvadoreño de Bienestar Magisterial, San Salvador, El Salvador; 18 Hospital General de Enfermedades (IGSS), Ciudad de Guatemala, Guatemala; 19 Albert Einstein College of Medicine, Bronx, NY, EE. UU.; 20 Departamento de Anestesiología, Cuidados Perioperatorios y Medicina del Dolor, NYU Grossman School of Medicine, Nueva York, NY, EE. UU.; 21 Departamento de Salud Poblacional, División de Ética Médica, NYU Grossman School of Medicine, Nueva York, NY, EE. UU.; 22 Departamento de Anestesiología, Medicina Perioperatoria y del Dolor, Harvard Medical School, Brigham and Women’s Hospital, Boston, MA, EE. UU.; 23 Department of Pain Management, Hospital Ángeles Valle Oriente, San Pedro Garza García, Nuevo León, México; 24 Universidad de Monterrey, Facultad de Medicina, Ignacio Morones Prieto Ave. 4500 W, San Pedro Garza García, N.L. 66238, México. *Estos autores contribuyeron por igual a este trabajo.

Correspondencia: Rodrigo Diez-Tafur, MD. Director Médico, Unidad de Manejo del Dolor, Centro MDRS: Sports Spine & Pain Center-Clínica Angloamericana, Avenida Emilio Cavenecia 151 of. 101, Miraflores 15073, Lima, Perú. Correo electrónico: rodrigo.dieztafur@mail.mcgill.ca

Nota de los autores: la presente es una versión traducida al español y adaptada, con la debida autorización de los autores, del artículo original “Editorial: Pain Medicine Training in Latin America”, publicado en Journal of Pain Research 2024;17:4033–4038, doi:10.2147/JPR.S504547, bajo licencia Creative Commons Attribution – Non Commercial (CC BY-NC 3.0), la cual permite su reutilización no comercial citando la fuente original.
https://doi.org/10.64221/aem-38-3-041
Fecha de recepción: Julio 2026 – Fecha de publicación Agosto 2026

Resumen

América Latina alberga aproximadamente 660 millones de habitantes, pero cuenta con un número muy reducido de médicos certificados en medicina del dolor en relación con su población. Esta escasez, aunque representa un problema grave, también constituye una oportunidad para expandir la educación y la formación en la especialidad. Mediante una encuesta en línea realizada entre médicos de la región y el análisis de datos de organizaciones certificadoras (World Institute of Pain, American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine y Academia Latinoamericana de Médicos Intervencionistas del Dolor), se describe el estado actual de la formación en medicina del dolor en 13 países de América Latina: Brasil, México, Colombia, Costa Rica, Argentina, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay, Nicaragua, Ecuador, El Salvador y Guatemala. Los hallazgos muestran una gran heterogeneidad en los modelos de formación, la ausencia de residencias o fellowships oficiales en varios países, y un acceso limitado a certificaciones internacionales en técnicas intervencionistas. Se concluye que el estándar de formación en la región debería incluir, como mínimo, un fellowship formal de un año, y se proponen las iniciativas del grupo de trabajo educativo de la Latin American Pain Society (LAPS) —centradas en acceso, acreditación, colaboración interdisciplinaria e internacional, educación médica continua, investigación, incidencia en políticas públicas y mentoría— como una hoja de ruta para estandarizar y fortalecer la formación en medicina del dolor en América Latina.

Palabras clave: medicina del dolor; formación médica; fellowship; América Latina; educación médica; dolor crónico.

Abstract

Latin America is home to approximately 660 million people, yet the region has a strikingly small number of certified pain physicians relative to its population. This shortage, while a serious concern, also represents an opportunity to expand pain education and training. Through an online survey of physicians across the region and analysis of data from accrediting organizations (the World Institute of Pain, the American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine, and the Latin American Academy of Interventional Pain Physicians), we describe the current landscape of pain medicine training in 13 Latin American countries: Brazil, Mexico, Colombia, Costa Rica, Argentina, Peru, Bolivia, Chile, Paraguay, Nicaragua, Ecuador, El Salvador, and Guatemala. Findings reveal marked heterogeneity in training models, the absence of formal residencies or fellowships in several countries, and limited access to international certification in interventional techniques. We conclude that the regional training standard should include, at minimum, a one-year formal fellowship, and we propose the Latin American Pain Society (LAPS) education taskforce initiatives—centered on access, accreditation, interdisciplinary and international collaboration, continuing medical education, research, policy advocacy, and mentorship—as a roadmap to standardize and strengthen pain medicine training across Latin America.

Keywords: pain medicine; medical training; fellowship; Latin America; medical education; chronic pain.

Introducción

A pesar de que América Latina alberga aproximadamente seiscientos sesenta millones de habitantes,¹ el número de médicos certificados en manejo del dolor que ejercen en la región es muy reducido (Tabla 1) en relación con la población total. La escasez actual de especialistas en manejo del dolor, si bien constituye un problema grave, también representa una oportunidad significativa de crecimiento, particularmente en la expansión de la educación y la formación en este campo.²³

Los especialistas en medicina del dolor son fundamentales para hacer frente a los importantes desafíos biopsicosociales que genera el dolor. La formación tipo fellowship es esencial para adquirir los conocimientos y las habilidades necesarias en el manejo del dolor. Esta actualización describe cómo se ha desarrollado la práctica de la medicina del dolor en América Latina en relación con un estándar académico para el desarrollo adecuado de la especialidad.

Abordar la crisis global del dolor requiere mejorar la educación en esta área. Para atender esta carencia, el Instituto de Medicina de Estados Unidos designó la educación en dolor como una prioridad nacional, y la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, por sus siglas en inglés) ofrece currículos para diversos profesionales del dolor.⁴⁵ Asimismo, existe un movimiento creciente para ampliar la duración de los fellowships en medicina del dolor, que se ha mantenido sin cambios durante los últimos 25 años, a pesar del crecimiento del campo en tecnologías y conocimiento.⁶ A pesar de este crecimiento, pocos países ofrecen formación formal tipo fellowship en medicina del dolor. En América Latina, desafíos únicos del sistema de salud, como los recursos limitados y la diversidad cultural, complican el manejo del dolor, el cual requiere un abordaje multidisciplinario para un tratamiento eficaz. Promover la formación tipo fellowship en estos países puede elevar la calidad de vida y hacer avanzar las prácticas de manejo del dolor a nivel regional.

Los especialistas en medicina del dolor son expertos en el diagnóstico, tratamiento y manejo de las condiciones dolorosas. Brindan terapias, medicamentos e intervenciones para aliviar el dolor y mejorar la función en cuadros de dolor agudo y crónico. Habitualmente, la formación tipo fellowship requiere, como mínimo, un programa de un año posterior a la residencia en un departamento multidisciplinario de dolor.

Diversas organizaciones otorgan certificados de competencia en medicina intervencionista del dolor, entre ellas el World Institute of Pain (WIP), así como las certificaciones Fellow Interventional Pain Practice (FIPP) y Certified Interventional Pain Sonologist (CIPS), que son las más comunes en América Latina. Cabe destacar que algunos países ofrecen un fellowship combinado de medicina del dolor y cuidados paliativos, aunque es importante aclarar que se trata de especialidades distintas, con alcances y objetivos diferentes. Los cuidados paliativos no se limitan al dolor, sino que atienden las necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales durante una enfermedad grave. A diferencia de los fellowships en medicina del dolor, los programas de cuidados paliativos tradicionalmente no incluyen procedimientos intervencionistas para el dolor. Por ello, para abordar la carencia de formación en dolor en América Latina, evaluamos a médicos en ejercicio mediante una encuesta en línea aplicada en toda la región y consultamos datos de diversas organizaciones certificadoras, incluyendo WIP, la American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine (ASRA) y la Academia Latinoamericana de Médicos Intervencionistas del Dolor (ALMID), con el fin de ofrecer un panorama más completo del estado de la formación en dolor (Tabla 1).

Estado Actual en Países Seleccionados de la Región

Brasil
El registro en medicina del dolor está a cargo de los Consejos Regionales de Medicina (CRM), que reconocen la especialización de un médico. En medicina del dolor existen tres vías para obtener el registro de esta subespecialidad: 1) completar un programa de residencia en medicina del dolor, acreditado por el Ministerio de Educación (MEC), que otorga el derecho a obtener el registro de subespecialidad mediante el Registro de Calificación de Especialista (RQE); 2) completar cursos de posgrado, lo cual requiere finalizar los módulos y dos años de práctica supervisada antes de poder presentar el examen de titulación; 3) completar un fellowship, que implica entrenarse bajo la supervisión de un médico especialista en dolor en habilidades clínicas y procedimentales durante 1 a 2 años. La formación varía en Brasil: muchos programas de residencia enfatizan el manejo clínico por encima de las habilidades intervencionistas, y el país carece de una certificación específica para el manejo intervencionista del dolor. Sin embargo, hasta enero de 2024, había 99 médicos brasileños certificados con FIPP, 35 con CIPS, 6 con el Pain and Musculoskeletal (MSK) Interventional Ultrasound Certificate (PMUC) y 2 con Accredited Doctor in Interventional Pain Techniques (MATID).

México
En México, la formación en medicina del dolor y en cuidados paliativos suele ocurrir de manera combinada. El Instituto Jalisciense de Alivio del Dolor y Cuidados Paliativos es la única institución que ofrece formación oficialmente reconocida en dolor y cuidados paliativos. Los residentes deben completar un año de medicina del dolor y un año de formación intervencionista en la misma sede, o bien un año clínico de dolor y cuidados paliativos y un año de formación intervencionista en un programa distinto. Dieciocho instituciones ofrecen formación en dolor y cuidados paliativos, y siete en manejo intervencionista del dolor. Sin embargo, el año intervencionista está reservado exclusivamente para anestesiólogos. Hasta enero de 2024, había 19 médicos mexicanos certificados con FIPP, 6 con CIPS, 2 con el Pain and MSK Interventional Ultrasound Certificate (PMUC) y 2 con Accredited Doctor in Interventional Pain Techniques (MATID).

Tabla 1
Número total de certificados por país: Fellow of Interventional Pain Practice (FIPP) y Certified Interventional Pain Sonographer (CIPS), certificados por el World Institute of Pain; Pain and MSK Interventional Ultrasound Certificate (PMUC), certificado por la American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine; y Accredited Doctor in Interventional Pain Techniques (MATID), certificado por la Academia Latinoamericana de Médicos Intervencionistas del Dolor.

Colombia
Colombia cuenta con nueve programas de manejo del dolor y cuidados paliativos avalados por el Ministerio de Educación. Estos títulos son otorgados por las universidades, únicas entidades autorizadas para certificar especialistas en el país. Los programas tienen una duración de 1 a 3 años, con programas de 2 años para médicos generales y de 1 año y medio para especialistas. Algunos programas están reservados exclusivamente para anestesiólogos, mientras que otros admiten diversas especialidades. Los títulos obtenidos en el extranjero se validan si sus condiciones de formación son iguales o superiores a las de los programas universitarios vigentes en el país. Hasta enero de 2024, había 23 médicos colombianos certificados con FIPP, 2 con CIPS y 4 con Accredited Doctor in Interventional Pain Techniques (MATID).

Costa Rica
La formación en medicina del dolor enfrenta una escasez, ya que la magnitud relativamente amplia del campo frente a una población más pequeña obliga a los profesionales a buscar formación en el extranjero. Sin embargo, el Colegio de Médicos y Cirujanos exige que los profesionales formados fuera del país pasen por un proceso riguroso de incorporación. Los estrictos requisitos para acceder a este proceso de evaluación y reconocimiento limitan aún más el número de médicos formados en dolor que pueden ejercer. Algunos aspirantes han completado programas de dos años y otros solo de un año, pero todos deben someterse al proceso de evaluación para ser reconocidos como subespecialistas en Dolor Clínico y Terapéutica. Cabe destacar que este título no distingue en cuanto al componente intervencionista. La evaluación incluye una prueba escrita sobre conocimientos relacionados con el dolor y una prueba oral que exige la aplicación de dichos conocimientos. Existe un fuerte compromiso por parte de las autoridades médicas para garantizar que los profesionales de medicina del dolor posean las competencias necesarias; sin embargo, pese a estos esfuerzos, no es infrecuente que los médicos carezcan de formación suficiente. Como resultado, hasta enero de 2024, Costa Rica contaba únicamente con 1 médico certificado con FIPP y 1 con MATID.

Argentina
En Argentina no existen residencias ni fellowships oficiales en medicina del dolor. Si bien no existe formación formal para la especialización en manejo del dolor, la normativa exige una especialización básica mediante un programa de residencia de 4 años. También se requiere experiencia posbásica en medicina del dolor mediante un programa de 2 años, con un currículo que sigue las guías de la IASP. La normativa exige una residencia de 4 años en anestesiología, tutoría en manejo del dolor, y certificación y recertificación periódicas. Existen cursos de formación en tratamiento del dolor avalados por universidades nacionales, así como cursos intervencionistas sin aval universitario. A través de estos cursos, Argentina cuenta con 13 médicos certificados con FIPP, 3 con CIPS y 8 con MATID. La Federación Latinoamericana de Asociaciones para el Estudio del Dolor (FEDELAT) imparte cursos intervencionistas a través de la Asociación Argentina para el Estudio del Dolor (AAED).

Perú
En Perú no existe un organismo rector específico que regule la práctica de la medicina del dolor. El Colegio Médico del Perú (CMP) no reconoce los títulos obtenidos en programas extranjeros, por lo que dictamina que la subespecialidad no tiene presencia oficial en el país. La certificación también es escasa: hasta enero de 2024, había 2 médicos con FIPP, 2 con CIPS y 1 con MATID. Afortunadamente, el Ministerio de Salud publicó una norma para garantizar la atención integral de los pacientes afectados por dolor. En cuanto al personal médico, la norma exige un título y registro de especialista, con formación en un centro reconocido por la Autoridad Nacional de Salud.

Bolivia
La aprobación en 2023 de la Subespecialidad en Medicina del Dolor por parte de la Sociedad Boliviana de Anestesiología, Reanimación y Dolor marca un hito transformador en Bolivia, que actualmente se traduce en lineamientos para la creación de una residencia de dolor de 1 año. Esta certificación garantiza el apego a estándares nacionales e internacionales y responde a la necesidad de mejorar la atención del dolor. Simultáneamente se estableció la Comisión Nacional de Dolor, integrada por anestesiólogos especializados en medicina del dolor, entre ellos 2 con FIPP, 1 con CIPS, 1 con PMUC y 2 con MATID. Sus objetivos incluyen brindar un manejo adecuado del dolor, mejorar la accesibilidad mediante médicos subespecializados e integrar las unidades de dolor a los sistemas nacionales de salud. Además, organizaron el primer Congreso Nacional Interdisciplinario de Medicina del Dolor, en el cual detallaron los requisitos para abrir un centro de dolor y establecer un programa de residencia. Situaron a la medicina del dolor boliviana sobre cuatro pilares: una visión moderna inspirada en las mejores prácticas, el respeto a los Estatutos y Reglamentos del Colegio Médico de Bolivia, la colaboración entre médicos especializados y el compromiso de beneficiar a los pacientes.

Chile
Los anestesiólogos participan activamente en el manejo del dolor en Chile; sin embargo, la formación sigue siendo insuficiente, lo que se traduce en improvisación en el tratamiento de los pacientes. La formación es heterogénea, ya que existen varios diplomados en manejo del dolor, incluyendo un fellowship de dos años en dolor e intervencionismo. Hasta enero de 2024, había 4 médicos chilenos certificados con FIPP y 1 con MATID. Realizar procedimientos intervencionistas requiere certificación, aunque, al no existir un impedimento formal, cualquier médico puede realizar procedimientos para el dolor.

Paraguay
Paraguay carece de legislación en materia de tratamiento del dolor, lo que da lugar a que este sea administrado por personas sin especialización ni reconocimiento por parte del Ministerio de Salud o el Colegio Médico. Diversos especialistas manejan el dolor, algunos formados en Argentina. No hay médicos con certificaciones de WIP, ASRA o ALMID, y solo un anestesiólogo cuenta con acreditación parcial del Diploma Europeo en Medicina del Dolor. Si bien el manejo del dolor está evolucionando en Paraguay, se requieren mayor educación, certificación y respaldo legislativo para su desarrollo futuro.

Nicaragua
Nicaragua cuenta con solo ocho especialistas en dolor, formados principalmente en México, sin un registro formal de la subespecialidad. Existió una asociación de especialistas en dolor que impulsó la educación en medicina del dolor e intervencionismo, aunque fue disuelta por motivos políticos. Hasta enero de 2024, solo 1 médico certificado con MATID residía en Nicaragua. Ningún programa ofrece formación en medicina del dolor, y el Hospital Militar es la única institución donde los residentes de anestesiología se forman durante un mes con especialistas en dolor.

Ecuador
Ecuador no cuenta con formación organizada en manejo del dolor, y sus pocos médicos formados lo hicieron fuera del país. Hasta enero de 2024, Ecuador contaba con un único especialista en dolor certificado con FIPP. Aunque la anestesiología incorporó el manejo del dolor en su currículo, no existe formación específica para el manejo del dolor crónico.

El Salvador
El Salvador carece actualmente de un programa oficial de formación en manejo del dolor, y solo un hospital nacional ofrece educación en cuidados paliativos. Existen apenas doce médicos certificados en dolor con al menos un año de formación aprobada.

Guatemala
El campo de la medicina del dolor en Guatemala se encuentra rezagado en su desarrollo, caracterizado por medidas insuficientes para garantizar el acceso al manejo y tratamiento del dolor. Este subdesarrollo se debe a la ausencia de programas educativos y campañas de concientización. En la actualidad, solo cuatro hospitales públicos o financiados por el gobierno ofrecen manejo del dolor y cuidados paliativos.

Conclusión

La medicina del dolor es una disciplina integrada que ha ganado reconocimiento en numerosos países. Consideramos que el estándar de formación en América Latina debería incluir, como mínimo, un programa formal de fellowship de un año. Dado que el dolor engloba una serie de condiciones complejas que requieren colaboración interdisciplinaria y una comprensión matizada de la especialidad, deben realizarse esfuerzos para reclutar especialistas y garantizar una formación adecuada en programas establecidos. La Latin American Pain Society (LAPS) ha puesto en marcha una reunión anual con el respaldo de líderes en medicina del dolor de cada país de América Latina y de líderes de opinión de todo el mundo, con el fin de promover el trabajo en red y la colaboración internacional para hacer crecer la medicina del dolor en la región. El objetivo de la LAPS es abogar por políticas y normativas que prioricen la educación formal en manejo del dolor, así como tratamientos con las tecnologías y recursos que nuestros pacientes merecen. Consideramos que la formación en dolor crónico debe desarrollarse de manera colaborativa con las sociedades internacionales de dolor. Es esencial que la medicina del dolor y el intervencionismo sean reconocidos para prevenir y abordar el dolor crónico. Por ello, recomendamos la creación de las Iniciativas Educativas del grupo de trabajo educativo de la LAPS, con el fin de nivelar el terreno de la formación tanto en América Latina como en el resto del mundo (Recuadro 1). Solo mediante un esfuerzo colaborativo y continuo podremos llevar una formación adecuada en dolor a nuestros colegas médicos y a nuestros pacientes.

Recuadro 1. Iniciativas del Grupo de Trabajo Educativo de la Latin American Pain Society (LAPS)
● Acceso a los Programas de Medicina del Dolor
○ Los programas de formación en medicina del dolor no deben limitarse a los anestesiólogos, sino estar abiertos a todas las especialidades que tradicionalmente dan origen a médicos del dolor.
● Acreditación, Certificación y Estandarización
○ Proporcionar un nivel consistente de educación y formación.
○ Implementar procesos formales que ayuden a mantener estándares de calidad en los programas de formación en medicina del dolor.
● Colaboración Interdisciplinaria e Internacional
○ Promover la colaboración entre especialistas en medicina del dolor y otras disciplinas para ofrecer una enseñanza integral y mejores prácticas en todo el mundo.
● Educación Médica Continua
○ Fomentar el aprendizaje a lo largo de la vida mediante programas de educación médica continua.
● Investigación y Práctica Basada en Evidencia
○ Fomentar la investigación en medicina del dolor y promover la práctica basada en evidencia.
● Incidencia y Apoyo a Políticas Públicas
○ El reconocimiento de la medicina del dolor como especialidad dentro de los sistemas de salud puede aumentar la conciencia pública e impulsar a los responsables de políticas a crear normativas de apoyo para pacientes y tratamientos.
● Mentoría y Preceptoría
○ Ofrecer oportunidades educativas, de investigación y de networking para impulsar la carrera tanto del mentor como del aprendiz (mentee).

Apoyo Financiero y Patrocinio
Los autores no recibieron ningún apoyo financiero para la realización de este trabajo.

Conflicto de Intereses
Todos los autores están asociados a la Latin American Pain Society (LAPS), Nueva York, EE. UU. El Dr. Michael Schatman se desempeña como Asesor Médico Senior de Apurano Pharma, fuera del presente trabajo. El Dr. Victor Silva-Ortiz declara haber recibido honorarios personales de Medtronic y de Axon, fuera del presente trabajo. Los autores declaran no tener ningún otro conflicto de intereses relacionado con este trabajo.

Referencias:

1. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Estadística de Población en América Latina y el Caribe. 2023. Disponible en: https://www.cepal.org. Consultado el 19 de noviembre de 2024.
2. National Institutes of Health. Blueprint for Neuroscience Research; 2024. Disponible en: www.neuroscienceblueprint.nih.gov. Consultado el 17 de junio de 2024.
3. Breivik H, Colette B, Ventafridda V, Cohen R, Gallacher D. Survey of chronic pain in Europe: prevalence, impact on daily life, and treatment. Eur J Pain. 2006;10(4):287–333. doi:10.1016/j.ejpain.2005.06.009
4. Institute of Medicine. Relieving Pain in America: A Blueprint for Transforming Prevention, Care, Education and Research. Washington, DC: The National Academies Press; 2011.
5. IASP Curriculum Outline on Pain for Medicine. Disponible en: https://www.iasp-pain.org/education/curricula/iasp-curriculum-outline-on-pain-for-medicine/. Consultado el 19 de noviembre de 2024.
6. Pritzlaff SG, Day M, Wahezi SE, Schatman ME. Post-Doctoral Training in Pain Medicine: Too Little, Yet Not Too Late? J Pain Res. 2024;17:687–689. doi:10.2147/JPR.S462429